Silencio, desconocimiento o verdades a medias son las respuestas de ARMAS a la representación legal de los trabajadores.

Madrid, 9 de diciembre de 2020

Tras la reunión mantenida el pasado 24 de noviembre entre la representación legal de los trabajadores y la empresa, el sindicato lamenta que Trasmediterránea se presentara con las manos vacías y sin información relevante que clarifique el verdadero rumbo que va a tomar la empresa. Para CCOO, la situación que golpea a la compañía no son sus problemas, sino los síntomas de una mala gestión. En octubre de 2017, ACCIONA vendía su participación del 92,17% de Trasmediterránea al grupo Naviera ARMAS. Desde CCOO y ante los recelos que producía dicha operación, solicitamos a la empresa conocer el plan de viabilidad que garantizase el futuro del empleo, el crecimiento y la modernización de la flota.

Como respuesta, fuimos testigos del desmantelamiento de la dirección de la antigua Trasmediterránea y de la puesta en marcha de un plan que terminaba con las relaciones de trabajo de gran parte del personal en tierra, así como de la aplicación de políticas a bordo de los buques que ponían en duda el buen servicio. No obstante, es preocupante la respuesta de la naviera al preguntarles por ARMAS TRASMEDITERRÁNEA FACTORING SL, constituida el 11 de junio de 2020, en plena crisis de la covid-19, ya que contestó que no sabía nada. Hoy es una realidad a voces, que hace sospechar de la buena voluntad de la naviera.

Para el sindicato, el grupo ARMAS ha carecido de una estrategia y proyecto de futuro desde el principio de la adquisición de Trasmediterránea, sirviéndose de ella como dique de contención contra la flota de ARMAS. Su táctica ha sido sobrevivir de la inercia establecida, pero la covid-19 ha precipitado este planteamiento y ahora sin un plan B, el sindicato teme que la solución sea vender el alma de la naviera a los fondos de especulación.

CCOO solicita encarecidamente la necesidad de mantener Trasmediterránea a flote, por dos razones fuertemente ligadas. De una parte, el importante volumen de empleo que la compañía genera para el sector de la marina mercante española y, de otra, por la histórica e imprescindible labor de conexión que realiza para mantener España vertebrada. Trasmediterránea necesita un gestor que la lleve a buen puerto y cualquier ayuda pública a la compañía debe ir ligada al mantenimiento del empleo y las condiciones laborales de los trabajadores.

Es urgente y necesario para el desarrollo y el crecimiento económico de este país recuperar el transporte marítimo, y especialmente, por su carácter estratégico, el cabotaje. No es ético, cuando menos, que operen buques bajo pabellones “de conveniencia” que terminan instalando una política de competencia desleal que, en última instancia, repercute sobre los trabajadores, la seguridad del pasaje y el crecimiento del país.