El proyecto Entre Plazas, presentado por el Ayuntamiento y para el que se ha obtenido una subvención de más de 1,3 millones de euros, supondrá la interconexión de la plaza de El Pradillo con el resto de espacios del centro de la ciudad, además de ofrecer otras iniciativas relacionadas con la mejora de la sostenibilidad urbana. Una de ellas es el jardín vertical que se propone ubicar ante el muro ciego del convento de Madre de Dios en la calle San Juan.

El alcalde, Víctor Mora, ha explicado que Entre Plazas “es un proyecto ambicioso: la intención es potenciar la secuencia urbana de las cuatro plazas -Plaza del Cabildo, San Roque, Los Cisnes, El Pradillo, y las zonas peatonales- que se han convertido en un centro neurálgico del comercio y la hostelería del Barrio Bajo. La plaza de El Pradillo necesitaba una reforma por los muchos problemas de accesibilidad, pero lo que se pretende es poner en valor el espacio público del centro de la ciudad como un todo”.

Para ello, la propuesta presentada plantea una movilidad urbana más sostenible, jerarquizando el viario y recuperando gran parte del espacio público para la colectividad al peatonalizar parte del mismo y resolver los problemas que dificultan su accesibilidad.

La Plaza El Pradillo es una zona de difícil acceso, rodeada por calles de tráfico rodado y aparcamientos, con unos acerados de escasa anchura, lo que le resta una gran potencialidad a una plaza que se sitúa como una de las principales entradas al centro urbano. La propuesta rediseña la movilidad en dicha plaza y su entorno para incorporar las calles perimetrales, ampliando el espacio de uso y estancia para la ciudadanía.

En continuidad con la plaza se desarrollará la remodelación de la calle San Juan, desde el cruce con las calles Ganado y Calzada de la Infanta hasta el cruce de las calles Ruiz de Somavia y Jesús Cautivo.

En el tramo desde El Pradillo hasta Pérez Galdós, de una longitud de unos 152 metros, se plantea sustituir la sección actual por una nueva en plataforma única, en la que el peatón será protagonista. Nuevos ejemplares de arbolado y de elementos de sombra harán la estancia más amable a los peatones. En este tramo no es posible eliminar el acceso completo a los vehículos, entre otras cosas por la existencia de edificios que cuentan con aparcamientos en su interior, pero se podría jerarquizar el tráfico y uso de la calle, organizando el acceso tanto por tipología (transporte público, vehículos de emergencia y servicios públicos, motos, carga y descarga de mercancías y vehículos privados de residentes), como por horarios u otros factores que contribuyan a dar más protagonismo al peatón, a la vez que se consiguen reducir las emisiones contaminantes.

El tramo que va desde la calle Pérez Galdós hasta el cruce de las calles Ruiz de Somavia y Jesús Cautivo, de unos 74 metros de longitud, tiene unas condiciones muy diferentes al anterior, tanto por los edificios que se sitúan en él como por tener una mayor anchura. En este tramo se propone ampliar la zona peatonal, dando continuidad al diseño que tiene la sección utilizada en la calle Ancha, mediante pavimento continuo de adoquines de granito y cenefas de piedra. Permitiría crear una zona de estancia, con sistema de sombreado y mobiliario urbano adecuado, iluminación y nuevos ejemplares de árboles.

En la actuación destaca, por novedosa, la intervención en el muro trasero de Madre de Dios, tras el cual se encuentra el jardín del convento, que se pretende aprovechar para generar un jardín vertical, de forma acorde a la propia construcción del muro, generando un nuevo “muro verde”.

En definitiva, “este proyecto contribuirá a la regeneración de la ciudad a través de la transformación del espacio público, con el objetivo de alcanzar un modelo de ciudad más sostenible y accesible, facilitando su desarrollo económico y social, y favoreciendo e impulsando los sectores turísticos y comerciales“, señala Víctor Mora. Sanlúcar de Barrameda, miérc